¿Qué
la produce?
Se
han descrito casos de fibromialgia que comienzan
después de procesos puntuales, como puede
ser una infección bacteriana o viral, un
accidente de automóvil, la separación
matrimonial o el divorcio, un problema con los hijos...
En otros casos aparece después de que otra
enfermedad conocida limite la calidad de vida del
enfermo (artritis reumatoide, lupus eritematoso...).
Estos
agentes desencadenantes no parecen causar la enfermedad,
sino que lo que probablemente hacen es despertarla
en una persona que ya tiene una anomalía
oculta en la regulación de su capacidad de
respuesta a determinados estímulos.
Aunque
aún no se sabe con certeza, es probable que
una respuesta anormal a los factores que producen
estrés desempeñe un papel muy importante
en esta enfermedad. Los estudios médicos
en la fibromialgia se han orientado a analizar si
hay lesiones en los músculos, alteraciones
en el sistema inmunológico, anomalías
psicológicas, problemas hormonales o como
se ha señalado previamente alteraciones en
los mecanismos protectores del dolor. Se han detectado
en el sistema nervioso de personas con fibromialgia,
niveles bajos de algunas sustancias.
La
ansiedad y la depresión se presentan con
igual frecuencia en la fibromialgia que en otras
enfermedades dolorosas crónicas como pueden
ser la lumbalgia o la artritis reumatoide. Por este
motivo no se cree que sean fundamentales en la causa
de la enfermedad, pero sí en el aumento de
los síntomas.
¿Qué
síntomas produce?
El
síntoma más importante de la fibromialgia
es el dolor. La persona que busca la ayuda del médico
suele decir "me duele todo". El dolor
es difuso, afectando una gran parte del cuerpo.
En unas ocasiones el dolor ha comenzado de forma
generalizada, y en otras en un área determinada
como el cuello, el hombro, la columna lumbar...etc
y desde ahí se ha extendido.
El
dolor de la fibromialgia se puede describir por
quien lo padece como quemazón, molestia o
desazón. A veces pueden presentarse espasmos
musculares. Con frecuencia los síntomas varían
en relación con la hora del día, el
nivel de actividad, los cambios climáticos,
la falta de sueño o el estrés. Además
del dolor, la fibromialgia puede ocasionar rigidez
generalizada sobre todo al levantarse por las mañanas
y sensación de hinchazón mal delimitada
en manos y pies. También pueden notarse hormigueos
poco definidos que afectan de forma difusa sobre
todo a las manos.
Otra
alteración característica de la fibromialgia
es el cansancio que se mantiene durante casi todo
el día. Las personas que padecen la fibromialgia
tienen una mala tolerancia al esfuerzo físico.
Se encuentran como si se les hubiera agotado la
energía ("como si me hubieran dado una
paliza"). Este hecho condiciona que cualquier
ejercicio de intensidad poco corriente produzca
dolor, lo que hace que se evite. La consecuencia
es que cada vez se hacen menos esfuerzos, la masa
muscular se empobrece y el nivel de tolerancia al
ejercicio desciende aún más.
El 70% de los pacientes con fibromialgia se quejan
de tener un sueño de mala calidad ("me
levanto más cansado de lo que me acuesto"),
empeorando el dolor los días que duermen
mal. Los investigadores encuentran que los pacientes
con fibromialgia se duermen sin problema, pero su
sueño al nivel profundo se ve interrumpido.
Los registros electroencefalográficos están
alterados en el sentido de que en esta fase se detectan
unas ondas similares a las que mantienen la actividad
alerta del cerebro.
No
se sabe si estas ondas están relacionadas
con la causa de la enfermedad o son la consecuencia
de la misma. Las personas con fibromialgia padecen
con mayor frecuencia que las sanas ansiedad y depresión,
así como jaquecas, dolores en la menstruación,
el llamado colon irritable, sequedad en la boca
y trastornos de la circulación en las manos
y los pies.
El
impacto que la fibromialgia origina en la calidad
de vida de quien la padece es muy variable de unas
personas a otras.
Continuación