¿Cómo
se diagnostica?
El
diagnóstico de fibromialgia se hace en base
a las molestias que se han señalado y a los
datos que el médico encuentra al explorar al
enfermo.
En la exploración física de la persona
que padece fibromialgia, el médico identifica
dolor a la presión en unos puntos determinados
del cuerpo.
Otra alteración que se encuentra en la exploración
de una persona con fibromialgia es la mayor facilidad
para el enrojecimiento de la piel al presionar con
la mano en cualquier lugar del cuerpo.
Esta
es la consecuencia de pequeñas alteraciones
en la regulación de los sistemas de riego de
sangre a la piel. Se está investigando de forma
exhaustiva en todo el mundo para encontrar otros métodos
de diagnóstico. Ya hay algunos resultados prometedores
con algunos test, pero por el momento ninguno es de
aplicación a corto plazo.
Los
análisis y las radiografías en esta
enfermedad son normales y sirven fundamentalmente
para descartar otras enfermedades que se puedan asociar
a la fibromialgia. Respecto a los modernos métodos
diagnósticos como la resonancia nuclear magnética
o el escáner, hay que precisar que cuando el
médico conoce la enfermedad y los elementos
necesarios para su diagnóstico, no son necesarios,
salvo para el estudio de problemas concretos independientes
de la fibromialgia.
Excepto
con fines de investigación, tampoco son útiles
estudios especiales del sueño.
¿En
qué consiste el tratamiento de la fibromialgia?
A
pesar de que se puede conseguir una gran mejoría
en la calidad de vida de la persona con fibromialgia,
en el momento actual no existe un tratamiento que
produzca la curación definitiva de esta enfermedad.
Los pasos a seguir para el correcto tratamiento de
la fibromialgia son: el diagnóstico firme,
la explicación de la naturaleza de la enfermedad,
la educación para evitar los factores agravantes,
el tratamiento de las alteraciones psicológicas
asociadas si las hay, el cambio de comportamiento,
el ejercicio físico, el tratamiento con medidas
locales como infiltraciones y masajes y el uso de
analgésicos y otros medicamentos que aumenten
la tolerancia al dolor.
Respecto
del diagnóstico firme hay que señalar
que el saber que se tiene esta enfermedad va a ahorrar
una peregrinación en busca de diagnósticos
o tratamientos, va a reducir la ansiedad que produce
encontrarse mal sin saber por qué y va a ayudar
a fijar objetivos concretos.
En
cuanto a la naturaleza de la enfermedad hay que aclarar
que la fibromialgia no tiene nada que ver con el cáncer,
no destruye las articulaciones, y no ocasiona lesiones
irreversibles ni deformidades. Es necesario evitar
los factores que agravan los síntomas. En general
si hay alteraciones al caminar (una pierna más
corta que otra, calzado inadecuado,...) habrá
que corregirlos con alzas, plantillas o zapatos correctores.
Si se adoptan posturas forzadas y poco naturales,
se fuerzan las inserciones de los músculos
que se hacen dolorosas. Por este motivo habrá
que cuidar los asientos en el trabajo o en la casa.
Hay que evitar levantar o sostener pesos para los
que la musculatura de la persona en cuestión
no está preparada.