
El camino de los contrarios será seguido siglos más tarde, por Galeno y toda la medicina llamada científica y contemporánea, la que podemos considerar "la medicina oficial". El sistema de los semejantes será esbozado por filósofos como Santo Tomás de Aquino y por médicos que defienden el llamado "vitalismo" en medicina. Entre los precursores del mismo se encuentra Paracelso, quién fue sin duda el que se aproximó más a la concepción terapéutica de Samuel Hahnemann, el creador de la homeopatía.
Hahnemann, nacido en Alemania en 1755, concreta la manera práctica de conocer y aplicar el principio terapéutico de los semejantes (ya enunciado por Hipócrates), que consiste en que todo medicamento capaz de despertar en el hombre sano determinados síntomas, es capaz de curar síntomas semejantes que se presentan espontáneamente en el individuo enfermo. Hahnemann experimentaba siempre en el hombre sano, inicialmente con drogas tóxicas a baja escala y posteriormente comprendió que para estudiar el efecto puro no tóxico sino dinámico de los medicamentos, había que diluirlos para quitarles toxicidad. Es así como a fuerza de diluir sustancias, creó su propio método de dilución, las cuales llegaron a extremos insospechados, hasta la pérdida total de sustancia material, quedando, lo que le llamaba "energía medicamentosa". Dejó con estas experimentaciones, bien sentados los principios en los que se basaba su sistema: la semejanza, la experimentación en el hombre sano, el medicamento atenuado y la individualización del paciente. Para Hahnemann no hay enfermedades, sino enfermos y toma al ser humano como una unidad y no como órganos individuales. La curación de la enfermedad a través de la curación del enfermo y no a la inversa, es el verdadero camino a seguir. Por ello la homeopatía se distingue de la medicina oficial o alopática, que emplea medicamentos de acción derivativa o a veces de acción contraria a los síntomas del paciente pero que no pueden modificar favorablemente el terreno constitucional. La homeopatía se presenta hoy en día con una vitalidad y una expansión admirables.
